Los contratos fijos – discontinuos
Los contratos fijos – discontinuos son una modalidad de contrato que se recoge en el apartado octavo del artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores para las actividades que se repiten con frecuencia anual pero sin poder concretar la fecha cierta, dentro del volumen normal de actividad de la empresa.

Un ejemplo de actividad en el que suele utilizarse este tipo de contratos es el que tiene por objeto la vendimia.

En ocasiones, existen actividades que no se desarrollan de forma continua durante todo los meses del año pero sin embargo se repiten con frecuencia anual y lo más destacable a los efectos que nos ocupan, en fechas ciertas. En estos casos, tales relaciones laborales se deben tratar como contratos por tiempo determinado y no como fijos – discontinuos.

Sin embargo, en la práctica se hace mucho más difícil dilucidar cuál es el contrato a realizar porque el supuesto de hecho no queda claro lo que requiere de una interpretación jurisprudencial para aclarar el asunto. De este modo, se establece que no se debería celebrar un contrato fijo – discontinuo si la actividad se desarrolla en fechas ciertas cada año debido a que la misma está incluida en un presupuesto o programa anual.


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